El dolor físico es una experiencia que afecta profundamente la calidad de vida de quienes lo padecen, especialmente en el contexto del cáncer y sus tratamientos. Frente a esta realidad, la Unidad de Cuidados Paliativos y Manejo del Dolor del Hospital Regional de Talca (HRT) cumple un rol fundamental acompañando a pacientes y familias en etapas particularmente sensibles.

Una de las profesionales que integra este equipo es la Dra. Cristina Poveda, anestesióloga, e integrante del Colegio Médico del Maule, quien llegó a esta área movida por un profundo sentido de vocación.

Una especialidad que transforma vidas

“Es un área muy bonita de la medicina”, comenta la doctora. Aunque al inicio sintió temor por el tipo de realidades que podría enfrentar, su experiencia previa con pacientes con dolor crónico no oncológico la motivó a explorar el ámbito de la oncología. Hoy, trabaja 22 horas en la unidad y asegura que este es un espacio que le permite ver el impacto directo que tiene el alivio del dolor en la dignidad y bienestar de los pacientes.

“Podemos ayudarlos a no sufrir con todo lo que significa el cáncer, la quimioterapia, la radioterapia y los efectos adversos de la enfermedad. Es muy satisfactorio ayudarlos”, destaca.

El desafío del dolor crónico

La doctora explica que el dolor es un fenómeno complejo, que puede pasar de ser agudo a convertirse en crónico cuando se prolonga más allá de tres meses, incluso después de haber superado la causa inicial que lo originó.

“Lesiones propias de la enfermedad o producidas por los tratamientos pueden generar dolor persistente. Nuestro objetivo es que los pacientes no tengan que vivir con ese sufrimiento, que puedan mantenerse activos, realizar sus actividades y sentirse tranquilos”, señala.

El alivio del dolor, afirma, “no es fácil”, pero el equipo busca siempre acompañar y entregar alternativas para mejorar la calidad de vida.

Una jornada para actualizar conocimientos

La profesional participó como expositora en la segunda versión de la Jornada Regional, Alivio del Dolor y Cuidados Paliativos- que se desarrolló en noviembre en la UCM – instancia dirigida a profesionales de la salud que trabajan con pacientes oncológicos y con dolor crónico. Su ponencia abordó las fases que existen entre el inicio del dolor y su cronificación, además de los mecanismos fisiológicos que explican este proceso.

La jornada buscó actualizar conocimientos, visibilizar la labor del servicio y fortalecer redes con otros equipos clínicos de la región. “Fue una oportunidad para mostrar qué hacemos, cómo trabajamos y cómo podemos ayudar a los pacientes”, explica.

 Un servicio pequeño, pero esencial

Aunque el espacio físico de la unidad es reducido, la doctora destaca que la labor que realizan es intensa y esencial. “Estamos en un rinconcito del hospital, sí, pero recibimos muchos pacientes todos los días y lo hacemos con cariño”, comenta.

La experiencia personal que marcó su mirada profesional

El impacto de su labor se refleja también en su propia historia. La doctora Poveda enfrentó hace un tiempo un diagnóstico de cáncer, una etapa difícil que vivió desde el rol de paciente.

“Aprendí mucho. Lo que los pacientes me habían enseñado previamente me sirvió para enfrentar mi enfermedad: tener esperanza, buena actitud y visión positiva hacia los tratamientos”, relata.
Hoy, ya casi recuperada, siente que esa experiencia le permitió desarrollar aún más empatía y convertirse, incluso, en un ejemplo para quienes comienzan este camino. “Se puede salir adelante, aunque en un inicio parezca algo catastrófico. Siempre hay alternativas y motivos para tener fe y esperanza”.

Un equipo unido que trabaja con sentido

La doctora Poveda no duda en destacar la fortaleza del grupo humano que conforma la unidad. “Somos un equipo muy unido y agradecido. Creo que todos aquí estamos contentos con lo que hacemos y agradecidos con la vida por la oportunidad de ayudar”.

Desde su espacio “pequeño” dentro del hospital, el equipo continúa realizando un trabajo silencioso, especializado y profundamente humano, centrado en aliviar el sufrimiento y acompañar a pacientes y familias en momentos decisivos.

El equipo de Cuidados Paliativos del HRT trabajan en un pequeño espacio, pero realizan un rol fundamental.

 La Dra. María Cristina Poveda enfrentó un cáncer, y gracias al contacto que tuvo con los pacientes pudo salir adelante