El presidente del Tribunal Regional de Ética del Colegio Médico en el Maule, Dr. Gabriel del Río Artigas, abordó el trabajo de la instancia frente a faltas éticas en el ejercicio profesional y advirtió que el uso fraudulento de licencias médicas afecta el prestigio de la profesión.

Talca. El uso fraudulento de licencias médicas y el resguardo de la ética profesional siguen siendo materias de preocupación para el Colegio Médico en la Región del Maule, así lo planteó el Dr. Gabriel del Río , quien explicó que esta instancia no solo cumple una función sancionatoria, sino también formativa y orientadora para los médicos colegiados.

En entrevista, el Dr. del Río sostuvo que la ética “es una herramienta poderosísima y muy necesaria para el ejercicio de la profesión”, subrayando que el tribunal busca acompañar a los profesionales cuando enfrentan conflictos éticos en su labor asistencial o en su relación con la comunidad. En ese marco, recordó que el Colegio Médico cuenta con un Código de Ética escrito y público, que guía en el actuar del profesional y contempla sanciones que van desde la amonestación hasta la desvinculación del gremio, según la gravedad de la falta.

Respecto del caso de las licencias médicas fraudulentas, señaló que el tema fue abordado con especial atención luego de una instrucción emanada desde el nivel central del Colegio Médico, a partir de antecedentes levantados por la Contraloría General de la República, refrendados por el Ministerio de Salud y derivados posteriormente a los tribunales regionales.

En el Maule se inició un proceso de citación y revisión de los casos. Según indicó, la mayoría de los profesionales convocados comparecieron ante el tribunal y reconocieron haber incurrido en la falta. “Procedimos en consecuencia y les aplicamos  la sanción correspondiente contemplada en el Código de Ética”.

El dirigente gremial explicó además que el tribunal no puede actuar de oficio, es decir, no está facultado para iniciar un procedimiento solo a partir de rumores, publicaciones o comentarios. Para ello, se requiere una denuncia formal, con identificación clara del denunciante y del profesional involucrado. Asimismo, advirtió que existen casos en que los médicos denunciados no están colegiados, por lo que escapan a la competencia de esta instancia.

Del Río recalcó que una de las principales preocupaciones del tribunal es evitar que este tipo de situaciones siga deteriorando la imagen del ejercicio médico. A su juicio, el trabajo ético también debe entenderse como una forma de defender el prestigio de la profesión. En esta línea, añadió que parte del desafío futuro será “fortalecer la dimensión formativa de mejora continua para nuestros colegas”.

Finalmente, insistió en que toda denuncia debe manejarse con estricta confidencialidad mientras no exista una resolución definitiva. “Una simple denuncia no significa que el colega sea culpable”, remarcó, junto con aclarar que el tribunal se pronuncia únicamente sobre faltas éticas, mientras que los eventuales delitos deben ser derivados a la justicia correspondiente.